2009/02/22

¿Cómo es ser un(a)...?

A pesar de que la experiencia subjetiva de la conciencia es única de cada individuo, me parece que existen ciertas experiencias, también subjetivas pero que se perciben de manera colectiva. Es mi hipótesis que estas experiencias de conciencia colectiva y percepción de la realidad están inscritas dentro de la cultura en lo que Richard Dawkins describió como memes.

Así pues, tenemos una realidad interpretada individualmente, es decir, cada cabeza es un mundo. Pero me parece que, también, existen realidades nacionales, estatales, municipales y hasta de barrio. De tal manera que, nos damos cuenta de que la realidad concensada para alguien que vive en Estados Unidos es diferente a la de quien vive en México. Sin embargo, alguien de Hawaii definitivamente comparte memes de la cultura nacional estadounidense con alguien de Alaska. Extrapolando el argumento, sabemos que se percibe una realidad diferente en Colima que en Guerrero o que en el Estado de México o en el Distrito Federal, pero que todos los mexicanos compartimos la percepción de cierta realidad nacional que está de facto concensada.

Un ejemplo de la percepción colectiva de la realidad en una escala nacional es el del fucho. Y aquí les menciono algunas de las percepciones concensadas que existen en México:

  • El futbol es el deporte nacional

  • Todo México sabe que la selección mexicana de futbol apesta

  • Todo México tiene la esperanza de que la selección mexicana gane el mundial

  • Todo México sabe que quienes toman las decisiones importantes en la Federación Mexicana de Futbol las hacen en favor de un bien individual en vez de realizarlas en el mejor interés de quienes se dedican a practicar este deporte



Todos estos puntos representan, genuinamente, una fracción de cómo se percibe la realidad nacional. Y es una realidad que, muy probablemente, no existe en Brazil, ni en Alemania, ni en España ni en Estados Unidos.

¿Cómo es ser una mujer? ¿Cómo es ser un hombre?

Mi hipótesis es: Además de la percepción concensada que se gesta localmente, existe también una realidad que se concensa por género y esta realidad, en muchos casos, excluye al otro género, lo distorsiona, sataniza y se mofa de él. Esto es, más allá de las obvias diferencias fisiológicas que existen, uno casi no puede imaginarse cómo es ser del otro género. Creo que por eso es tan difícil que un hombre entienda por qué una mujer atiborrada de hormonas durante su periodo menstrual tiene un carácter tan susceptible. A la vez, también es muy difícil que una mujer entienda cómo es que un hombre desea follarse a todo lo que se mueva dentro de su campo visual. Diría el viejo refrán, hoyo aunque sea de pollo.



Conclusiones

Creo que la conciencia de la realidad trasciende al individuo y adquiere, para su interpretación, elementos de género y culturales.

Un grupo de individuos (diría Fox "o individuas") de género específico sólo pueden interpretar el comportamiento del otro género tratando de empatizar con los individuos del género opuesto. Desafortunadamente, las cuestiones donde no existe una compatibilidad en intereses o en el ideal estético, tienden a ser satanizadas y/o despreciadas como inferiores. Esto es, no importa cuánta información física tengamos del otro género, nunca podremos decir cómo es ser una mujer, si somos hombres. O cómo es ser un hombre, si somos mujeres. Por lo tanto, esto sólo puede ser entendido desde el punto de vista de cada género.

Entonces, a diferencia de los diferentes tonos del azul de Hume, el error en nuestro esfuerzo por tratar de interpretar al género opuesto, brota desde un punto de vista más "Nagelístico". Es decir, erramos al tratar de interpretar cómo es ser del otro género a partir de intentar extrapolar un conocimiento que mana de la experiencia propia.

No hay que olvidar, sin embargo, que mucho de los comportamientos de hombres y mujeres están basados en un proceso evolutivo y que mucha de la satanización de estos comportamientos tiende a ser impuesta por un modelo cultural. Modelo que, al menos en México, ha privilegiado a lo masculino sobre lo femenino.

6 comments:

persona.vitrea said...

Bah, bonita justificación para decir que es inútil tratar de entender o comprender al otro. O sea, wey, es obvio que jamás serás 100% el otro (o "cómo el otro"), pero eso no quiere decir que haya una barrera infranqueable entre las personas por unos pocos 'memes' distintos.

Yo lo pondría así, un 'meme' es lo que el Sabio llama 'universales semánticos básicos', nacidos de nuestra corporalidad. Y claro, igual que tú nunca vas a saber sensorialmente lo que es tener vagina, una chica desconocerá irremediablemente lo que es tener un pene...

Perooo, tú sabes lo que es (el meme de) estar sentado, parado, echado, eufórico, aterrado, contento, indiferente, deprimido, adolorido, golpeado, cansado, enojado, triste, hambriento, sediento, satisfecho, sobre una superficie suave o incómoda, etc. Entre muchos otros 'memes' que compartimos entre culturas, razas y géneros.

Y todo esto independientemente de que no compartas la manera de sentir la entrepierna o los pechos con el sexo opuesto. ¿Porqué pensar que debido a una diferencia mémica del 10% se elimina el 90% de coincidencias? Nooo, mi chocos...

choco Nocturno said...

Bueno, no pretendo eliminar las coincidencias. Más bien me pareció un bonito ejercicio tratar de sumar las teorías de los memes, del epifenómeno con su qualia y la de una conciencia colectiva.

Cómo sea, incluso la mismísima construcción cultural para sentarse no suele ser la misma para hombres y mujeres. Por ejemplo, ¿cuántas mujeres no están al tanto, por una cuestión de educación, de que no deben sentarse abriendo las piernas?
Es una verdad tácita que se acepta culturalmente en las mujeres y de las que un hombre suele no estar conciente. ¿Cuántos hombres hay en este país que están concientes de que deben sentarse sin abrir las piernas? Y, al mismo tiempo, ¿cuántas mujeres hay? Para mi es evidente, desde el punto de vista fisiológico, que sentarse para un género u otro tiene pocas diferencias y la experiencia puede ser tremendamente similar. Pero la percepción en México de cómo debe sentarse una mujer implica una experiencia muy diferente que la que tiene un hombre.

Como sea, soy proCoincidencias;)

Y said...

cómo es ser un...
hombre y NO poder llevar tenis al trabajo?

Anonymous said...

NOOOOO PUES K PASO A MI SE ME ASE K TU KIERES TENER CHICHIS AJAJAJAJAJ

óscar said...

pinche choco, qué buen post, cabrón

emesé said...
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